HOY Periódico de Extremadura
La Asociación de Alcohólicos Nominativos
celebró una jornada sobre la adicción de los adolescentes
«Vivimos
en una sociedad hipócrita, con muchos mensajes positivos sobre el alcohol»
No se esconden,
porque el hecho de contar su historia les hace fuertes y da ejemplo. Y eso que
sus vivencias no son fáciles de relatar delante de un nutrido auditorio y con
luz y taquígrafos: dormir en el umbral de casa incapaz de abrir la puerta por
la borrachera, sufrir accidentes de tráfico, verse literalmente en la calle o
perder empleos son algunas de las consecuencias del abuso del alcohol, una
enfermedad presente en todos los estratos sociales pero de la que, según se
repitió ayer varias veces, «se puede salir».
La Asociación de
Alcohólicos Nominativos de Extremadura (ANEX) nominativos celebró ayer en el
complejo San Francisco unas jornadas de puertas abiertas en las que
diseccionaron la dura realidad del acceso del alcohol a edades cada vez más
tempranas. Según datos nacionales, la mayoría de los adolescentes ya han
probado el alcohol a los 13 años, y en esta asociación ven cómo cada vez llegan
afectados de menor edad. Antes el promedio eran los 50 años, ahora son los 30.
Con el telón de
fondo de la propuesta de multar a los padres en el caso de reincidencia en
casos de comas etílicos y atención en urgencias, una propuesta que podría
entrar en una futura ley, ANEX diseccionó desde varios flancos una problemática
que destruye muchas vidas y hace muy complicada la convivencia familiar. Las
psicólogas Montaña González y Silvia Stretti dieron claves sobre la
problemática del alcoholismo en la adolescencia.
Stretti hizo
hincapié en la prevención y en la necesidad de dar ejemplo. En una sociedad en
la que el alcohol está presente en prácticamente todos los contextos y asociado
a mensajes positivos es habitual que los padres no prediquen con el ejemplo y,
mientras recomiendan a los hijos no beber, ellos mismos lo hagan. El apoyo
parental, explicó Stretti, debe evitar los extremos, ni abandono ni
sobreprotección. El tratamiento, dijo «es un largo viaje que no sabemos muy
bien hasta donde va a llegar, hay que tener confianza en los profesionales».
Historias
Claudino empezó a
beber «a los 13 o 14 años, de fiesta con los amigos». Típica situación de
chaval introvertido que gracias a la ginebra se soltaba, llegaba a ser otro.
«Tenía muchos problemas familiares, mi padre también bebía mucho». Nacido en
Galicia se trasladó a Francia con la familia. A su regreso y ya en Madrid,
empezó a trabajar en la hostelería. El contexto le facilitaba el acceso al
alcohol. Picó con la coca, se pasó a la heroína. «Dejé la droga, pero seguí
bebiendo y bebiendo». Ya en Extremadura, y después de tocar fondo y vivir en la
calle, inició su proceso de recuperación, accedió a la asociación y alcanzó
algunas metas. Empezó a vivir en un piso de acogida, se sacó el título de
cocinero.
Daniel, José Luis,
Javier o Manuel relataron también sus duras experiencias. Un mosaico de
desgracias marcadas por su adicción a las copas. Y todos los inicios con un
denominador común: ocio, desinhibición, diversión o evasión. Y a edades muy
tempranas, un enorme riesgo que, según los estudios científicos, puede afectar
al cerebro de por vida.
«Empecé a beber
como beben los niños ahora», cuenta Javier, de 29 años. «Hacíamos botellón con
14 años». Con sólo 15 se convirtió en padre, una situación que le sobrepasaba y
con la que ha tenido que tirar para adelante. Dejar de beber le ha aportado una
nueva perspectiva. «Salgo con mis amigos y a las tres de la mañana digo, qué
pinto aquí».
Los hijos del
presidente de ANEX, Ana María y Manuel Gutiérrez, también relataron su
particular batalla contra el alcohol. Igual que su padre, Manuel también bregó
contra esa adicción. «Empecé a los 13 años y tengo siempre presente que soy un
alcohólico rehabilitado». Ahora, con 40, dice estar en un buen momento
profesional y familiar. Ana María no es alcohólica, aunque tuvo que vivir la
desestructuración familiar que causó la enfermedad de su padre y hermano.
Manuel Gutiérrez padre destacó la importancia de estas jornadas, y
de difundir estas historias entre los más jóvenes, para que sepan lo que hay
detrás de la cara amable del alcohol. «Somos una sociedad hipócrita, en la que
hay muchos mensajes positivos sobre el alcohol». Alrededor de 60 personas están
asociadas a esta agrupación, centrada sobre todo en el ámbito de Cáceres. El
presidente de la Diputación, Laureano León, clausuró estas jornadas con el
mensaje de que «sí se puede» salir del abismo de esta enfermedad.
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Manuel Gutiérrez
Presidente de ANEX Cáceres
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